Ebenezer Avivamiento del Reino de Dios
Este blog ha sido creado por los jóvenes de la comunidad Cristiana Evangélica Ebenezer para la honra y gloria de Jehová Dios
viernes, 21 de julio de 2023
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ESCUELA DOMINICAL
miércoles, 29 de abril de 2020
jueves, 12 de septiembre de 2019
DEVOCIONAL DIARIO CONEXION DE VIDA
2. Lee la palabra de Dios
“En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles.” Marcos 6:45-48
¿Te ha pasado que en ocasiones piensas que tu deber es esforzarte para cumplir a cabalidad con una tarea en particular? Y es que cuando actuamos conforme a este pensamiento nos encontramos, como aquellos discípulos, cansados, tratando de remar con gran dificultad y llenos de contrariedad, pues aunque queremos hacer las cosas bien no las podemos hacer. Anhelamos hacer todo para la gloria de Dios (Colosenses 3:23-24), cumplir con todas las responsabilidades y obligaciones que tenemos a cargo (1 Corintios 14:40), disfrutar el proceso y estar en paz en medio de ésto, pero nuestra realidad resulta muy diferente, pues al tratar de hacer todo en nuestras fuerzas nos desgasta, frustra, fatiga, desanima y estresa a tal punto de desear tirar la toalla, y es que claramente en nuestras fuerzas resultaría imposible vivir, y por supuesto, cumplir con lo que Dios nos dice en Su Palabra. En esos instantes deberíamos recordar este pasaje, pues así nos vemos, tratando de remar en este mundo sin Jesús dirigiendo la barca.
Me parece extraordinario ver cómo Jesús al mirar a sus discípulos desde lejos y verlos en aquella situación decide ir a su encuentro, no para reprenderlos, pues el Señor sabe y conoce su esfuerzo, incluso el tuyo y el mío, conoce nuestra necesidad de querer hacer las cosas bien, de querer glorificarle a Él con todo lo que hacemos (Apocalipsis 2:2-3). Sin embargo, durante ese trayecto olvidamos lo más importante, a Jesús, pues la Palabra de Dios nos recuerda que separados de Él nada podemos hacer (Juan 15:5).
Miremos que cuando Jesús sube a la barca a dirigir a sus discípulos aquel viento que les era contrario se calma, y de la misma manera sucede en nuestras vidas cuando le permitimos al Señor tomar la dirección y el control de ella, pues aquellas situaciones que parecieran ser pesadas o difíciles de cumplir, se vuelven livianas y ligeras a causa del Señor (Mateo 11:29).
Hermanos, lo que Dios anhela es que hagamos todas las cosas para Él, pero no en nuestras propias fuerzas, pues si seguimos así terminaremos agobiados, frustrados y cansados de remar, lo que el Señor desea es que aprendamos a permanecer y descansar en Él, y para lograrlo necesitamos menguar, morir a nosotros mismos cada día y en todo momento, para permitirle más bien a Cristo que viva, nos lleve a disfrutar y tener paz en nuestro diario caminar (Gálatas 2:20).
















