Ebenezer Avivamiento del Reino de Dios
Este blog ha sido creado por los jóvenes de la comunidad Cristiana Evangélica Ebenezer para la honra y gloria de Jehová Dios
viernes, 21 de julio de 2023
sábado, 17 de abril de 2021
miércoles, 31 de marzo de 2021
martes, 30 de marzo de 2021
sábado, 21 de noviembre de 2020
miércoles, 2 de septiembre de 2020
TIEMPO CON DIOS DEVOCIONAL
sábado, 13 de junio de 2020
ESCUELA DOMINICAL
miércoles, 29 de abril de 2020
jueves, 12 de septiembre de 2019
DEVOCIONAL DIARIO CONEXION DE VIDA

2. Lee la palabra de Dios
"Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios." Ezequiel 11:19-20
En Cristo Jesús, la promesa dada al pueblo de Israel en Ezequiel 11:19-20 se extiende a todos los creyentes. Esto es maravilloso, ya que por gracia, al creer en Jesucristo, no solo recibimos el perdón de los pecados, la salvación y la vida eterna, sino también un corazón nuevo, el mismo corazón del Hijo de Dios.
Este nuevo corazón que se nos otorga por la gracia divina posee la extraordinaria capacidad de andar en las ordenanzas de Dios, guardar sus decretos y cumplirlos. Esto es posible porque este corazón es sensible a la Palabra encarnada, el Verbo de Dios (Juan 1:1, 14). Por lo tanto, Jesús, quien se revela a través de la Palabra Escrita y vive ahora en nosotros, hace que esa Palabra viva actúe en nuestra vida por medio de este nuevo corazón, que es espiritual, gracias a la obra del Espíritu Santo. De esta manera, el anhelo de Dios de que tengamos “el mismo sentir que hubo en Cristo” se vuelve posible. Esto debe impulsarnos a obedecer, despojándonos del viejo hombre viciado para revestirnos del nuevo, “creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad,” para alcanzar el propósito para el cual Dios nos creó (Filipenses 2:5-8).
Por lo tanto, al tener el corazón de Cristo, y gracias a la obra del Espíritu Santo, podemos obedecer. Los mandamientos de Dios ya no son ordenanzas externas, sino el mismo sentir de Cristo latiendo en nuestro interior, por eso el apóstol Pablo declara 2 Corintios 3:3-6: “siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.” Así que hermanos, pidamos a Dios que, con este nuevo corazón, aprendamos a vivir cada día en el Espíritu.
lunes, 19 de agosto de 2019
MEDITACION DIARIA
Jueves 12 De Marzo De 2026
Cómo Dios Revela Su Presencia
El Señor está activo hoy y siempre, y desea darle su paz, poder y gozo.
12 De Marzo de 2026
Si usted nunca ha experimentado la presencia de Dios, puede preguntarse cómo Él se revela a los creyentes. Nuestro Padre celestial tiene muchas maneras diferentes de acercarse a sus hijos:
- Dios habla. Puede que no escuchemos la voz audible del Señor, pero Él todavía habla clara y poderosamente a nuestro corazón. Su comunicación puede ser tan inconfundible que quienes lo escuchan recuerdan el mensaje y la emoción que sintieron.
- Dios envía un mensaje. A veces el Señor nos habla por medio de otras personas. David recibió corrección a través del profeta Natán (2 S 12.1-7). Hoy Dios puede guiarnos mediante un sermón o la conversación con un amigo sabio. Ignorar esas impresiones es imprudente; el mensaje podría ser más duro fuera del tiempo perfecto del Padre.
- Dios da a conocer su presencia a través de su Palabra. El Señor nos habla a través de las páginas de las Sagradas Escrituras. Cuando pasamos tiempo meditando en su Palabra, Dios sigue dándonos nuevas verdades y perspectivas (Sal 1.2; Sal 119.99).
El Señor es real y está presente en este mundo. Quiere estar cerca de nosotros para que podamos tener contentamiento, valor y gozo como resultado de su presencia. Pero para oír lo que dice, debemos hacer una pausa y escuchar.
- Dios habla. Puede que no escuchemos la voz audible del Señor, pero Él todavía habla clara y poderosamente a nuestro corazón. Su comunicación puede ser tan inconfundible que quienes lo escuchan recuerdan el mensaje y la emoción que sintieron.
- Dios envía un mensaje. A veces el Señor nos habla por medio de otras personas. David recibió corrección a través del profeta Natán (2 S 12.1-7). Hoy Dios puede guiarnos mediante un sermón o la conversación con un amigo sabio. Ignorar esas impresiones es imprudente; el mensaje podría ser más duro fuera del tiempo perfecto del Padre.
- Dios da a conocer su presencia a través de su Palabra. El Señor nos habla a través de las páginas de las Sagradas Escrituras. Cuando pasamos tiempo meditando en su Palabra, Dios sigue dándonos nuevas verdades y perspectivas (Sal 1.2; Sal 119.99).















