Ebenezer Avivamiento del Reino de Dios
Este blog ha sido creado por los jóvenes de la comunidad Cristiana Evangélica Ebenezer para la honra y gloria de Jehová Dios
viernes, 21 de julio de 2023
sábado, 17 de abril de 2021
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TIEMPO CON DIOS DEVOCIONAL
sábado, 13 de junio de 2020
ESCUELA DOMINICAL
miércoles, 29 de abril de 2020
jueves, 12 de septiembre de 2019
DEVOCIONAL DIARIO CONEXION DE VIDA
2. Lee la palabra de Dios
«¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, y no han querido volverse. Escuché y oí; no hablan rectamente, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su propia carrera, como caballo que arremete con ímpetu a la batalla. Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.» Jeremías 8:5-7
«Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.» Salmos 51:3-4
La Palabra de Dios nos muestra el contraste que hay entre el pueblo de Israel y el Rey David a la hora de reconocer su pecado delante de Dios. En el pueblo de Israel podemos notar una gran resistencia a la hora de reconocer su pecado, una terquedad, pero sobre todo una falta de humildad para volver a Dios y arrepentirse delante de Él. Por ello podemos ver en Jeremías 8:4 cómo Dios tiene que confrontarlos a través del profeta con ejemplos simples para ver si así entienden su error, pero el pueblo pareciera seguir ignorando todo ésto e insistir en tener un corazón obstinado delante del Señor. En el caso contrario vemos a David, quien después de haberle sido revelado su pecado con respecto al haber tomado como mujer a Betsabé esposa de Urías Heteo y de planear la muerte de este hombre, declara las palabras del Salmo 51. Cuando las leemos podemos observar un corazón humilde, uno que es capaz de reconocer cuán grande ha sido su pecado delante de Dios. En aquel Salmo vemos a un hombre que tiene una gran necesidad de arrepentirse delante de Dios y de pedirle que le ayude a permanecer firme en Él (Salmos 51:10).
La pregunta que debe surgir en nosotros a través de este devocional es: ¿Cómo está nuestro corazón delante de Dios, obstinado o humilde? Sí quizás el Espíritu Santo nos está revelando que tenemos un corazón obstinado, uno que decide alejarse de Dios creyendo que tiene la razón, nos está haciendo el llamado de regresar hacia el Señor. Pero si a través de esta Palabra hemos comprendido la gran necesidad que debemos tener de que haya en nosotros un corazón humilde, Dios nos ha escuchado, y nos quiere recordar que: «si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.» 2 Crónicas 7:14.
Hermanos, que el Espíritu Santo nos ayude a permanecer con un corazón humilde delante del Padre, un corazón que ya no refleje nuestra obstinación sino la humildad de Jesús.
















