Ebenezer Avivamiento del Reino de Dios
Este blog ha sido creado por los jóvenes de la comunidad Cristiana Evangélica Ebenezer para la honra y gloria de Jehová Dios
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jueves, 12 de septiembre de 2019
DEVOCIONAL DIARIO CONEXION DE VIDA
2. Lee la palabra de Dios
“y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. Colosenses 1:18-20
Ayer decíamos que Pablo quiso condensar en estos versículos verdades de Quién era Jesús, al escribirle a los colosenses que estaban dudando de su divinidad y su soberanía. Pablo pone primero el origen de la creación natural por Él, y, en segundo lugar, el de la nueva creación. “Y él es la cabeza del cuerpo, la iglesia”,“Él es el primogénito de los muertos” y de la resurrección, origen de la nueva vida y Él es Dios en toda su plenitud. “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud”, como lo reafirma Colosenses 2:9 “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”.
Él es el reconciliador de la humanidad consigo mismo, Él es el santificador de la raza pecadora. Jesucristo es el mediador de la redención. Este derecho a ser llamado como tal, comienza en la afirmación de que todo fue creado por medio de él y para él. Como Señor de la iglesia, tiene autoridad sobre ella. Cuando dice la Palabra que es el “principio”, es un absoluto que no admite nada antes de Él. Nuevamente se usa el término “primogénito de entre los muertos”, la primogenitura de su resurrección está íntimamente vinculada con ser la cabeza de la iglesia, su resurrección no tiene paralelo, porque fue el único que resucitó para no volver a morir.
Efesios 1:19-23 “ nos dice: “y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo”.
Esta primogenitura tuvo un propósito, la manifestación histórica de su supremacía, el “primero” porque no puede compartir su supremacía con nadie. La resurrección es la confirmación de que Jesús es el Mesías. El Señor Jesús es el primero de todo: Señor del universo, Señor de la iglesia, Señor de todo. Cristo es todo lo que necesitamos, no hace falta nada más.
Colocando todo esto en una sola frase:Jesús es el máximo agrado o complacencia del Padre, Marcos 1:11 dice: “Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia”.
El propósito del Padre fue que en Jesús habitara la plenitud.
La naturaleza divina reside en Cristo, de tal modo que nada de la deidad le falta y lo más hermoso es que al estar nosotros en Cristo somos participantes de esa naturaleza divina, de esa plenitud, porque vive en nosotros. La única alternativa para hacer la paz era la sangre de la cruz, Jesucristo tenía que pagar el precio de la redención para hacernos libres. El evangelio, el mensaje de reconciliación es un llamamiento a una vida diferente.
















