Ebenezer Avivamiento del Reino de Dios
Este blog ha sido creado por los jóvenes de la comunidad Cristiana Evangélica Ebenezer para la honra y gloria de Jehová Dios
viernes, 21 de julio de 2023
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ESCUELA DOMINICAL
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jueves, 12 de septiembre de 2019
DEVOCIONAL DIARIO CONEXION DE VIDA

2. Lee la palabra de Dios
"Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia." Efesios 5:31-32
Es a través de la revelación de Dios, que tenemos gracias a la comunión del Espíritu Santo, que podemos comprender la asombrosa unidad que ahora compartimos con Cristo. Desde el momento en que le recibimos por la fe como Señor y Salvador, pasamos a ser uno con Él, de la misma manera que Él es uno con el Padre. Esta unidad no es meramente intelectual, sino profundamente espiritual, por eso ahora podemos adorarle en espíritu y en verdad, cumpliendo lo que dice Juan 4:24 “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” El espíritu del creyente se convierte en el lugar santísimo, el espacio donde experimentamos la unión con Cristo, gracias a la obra y la presencia del Espíritu Santo (Comunión). Es allí donde somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen de Jesús, por el Espíritu. Esta profunda conexión nos capacita para vivir una vida en el Espíritu.
El apóstol Pablo utiliza una poderosa analogía para ilustrar la profundidad de esta verdad en Efesios 5:31-32: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.” Al referirse al matrimonio, Pablo lo eleva para revelar la unidad espiritual entre Cristo y su Iglesia. La intimidad y la unión profunda que disfrutan los esposos al hacer un pacto delante de Dios, a tal punto que se vuelven “una sola carne,” es apenas un pálido reflejo del misterio aún más grande: la comunión inigualable y la unión espiritual que tenemos con nuestro Dios a través de Cristo. Esta analogía es maravillosa porque nos recuerda el costo de la unidad. En el matrimonio, la nueva vida en pareja exige que el esposo y la esposa mueran a sus deseos egoístas. Ser una sola carne requiere dejar de pensar solo en sí mismo para considerar los pensamientos, los sentimientos y las decisiones del cónyuge. De igual modo, al ser uno con Cristo, Dios nos llama a morir a nuestros propios pensamientos, deseos y voluntad, para tomar en cuenta únicamente los de Cristo. Esta unidad no tolera un doble señorío. Por lo tanto, hermanos, abracemos este regalo inmerecido, y por medio de la Comunión del Espíritu, rindamos nuestra vida y empecemos a ceder para que sea Cristo quien viva plenamente en nosotros.















