Este blog ha sido creado por los jóvenes de la comunidad Cristiana Evangélica Ebenezer para la honra y gloria de Jehová Dios
lunes, 19 de agosto de 2019
LETREROS CRISTIANOS
Jueves 16 de Abril de 2026
“Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús.”
Filipenses 2:5 Nueva Traducción Viviente (NTV)
MEDITACION DIARIA
Viernes 06 de Noviembre de 2026 
La Paz Con Dios
La paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia del Dios trino obrando en nuestra vida.
La paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia del Dios trino obrando en nuestra vida.
06 De Noviembre de 2026
La gente busca a menudo paz y satisfacción tratando de mejorar su apariencia, condición física, situación económica o estatus social. Pero ninguna de estas cosas puede aquietar la inquietud más profunda que llevamos dentro. Solo una relación con Jesucristo conduce a la clase de paz que permanece.
Antes de ser salvos, estábamos alejados de Dios (Col 1.21). Nuestro pecado había creado un abismo enorme entre Él y nosotros, uno que no teníamos poder para cruzar por nosotros mismos. Pero Dios no nos dejó allí. A través del Salvador, Él abrió el camino de regreso hacia Él, y en Cristo tenemos paz con el Padre (Ro 5.1).
Además, esa paz no es estática. Nuestro Dios trino obra en ella. El Padre nos recibió en su familia como hijos amados, con pleno acceso a su presencia. Por medio del Señor Jesucristo, nuestro Príncipe de Paz (Is 9.6), podemos experimentar serenidad de mente y corazón aun en la dificultad (Jn 14.27). Y el Espíritu Santo cultiva en nosotros el fruto de la paz (Ga 5.22), haciendo lo que nunca podríamos lograr por nosotros mismos.
El mundo no puede darnos esta paz, que es la que tanto necesitamos. No es la ausencia de conflicto, sino la presencia misma de Dios.
Biblia En Un Año: Juan 14-16
La gente busca a menudo paz y satisfacción tratando de mejorar su apariencia, condición física, situación económica o estatus social. Pero ninguna de estas cosas puede aquietar la inquietud más profunda que llevamos dentro. Solo una relación con Jesucristo conduce a la clase de paz que permanece.
Antes de ser salvos, estábamos alejados de Dios (Col 1.21). Nuestro pecado había creado un abismo enorme entre Él y nosotros, uno que no teníamos poder para cruzar por nosotros mismos. Pero Dios no nos dejó allí. A través del Salvador, Él abrió el camino de regreso hacia Él, y en Cristo tenemos paz con el Padre (Ro 5.1).
Además, esa paz no es estática. Nuestro Dios trino obra en ella. El Padre nos recibió en su familia como hijos amados, con pleno acceso a su presencia. Por medio del Señor Jesucristo, nuestro Príncipe de Paz (Is 9.6), podemos experimentar serenidad de mente y corazón aun en la dificultad (Jn 14.27). Y el Espíritu Santo cultiva en nosotros el fruto de la paz (Ga 5.22), haciendo lo que nunca podríamos lograr por nosotros mismos.
El mundo no puede darnos esta paz, que es la que tanto necesitamos. No es la ausencia de conflicto, sino la presencia misma de Dios.
Biblia En Un Año: Juan 14-16